Negociaciones Virtuales: Lecciones de una encuesta con negociadores de la IDC y la CNUDMI

Después de que se declarara la pandemia a principios de 2020, importantes negociaciones mundiales pasaron a conducirse en línea. Si bien las negociaciones y debates virtuales eran una necesidad inmediata debido a las circunstancias, podrían perdurar por mucho tiempo después de que la pandemia termine, dada la emergencia climática y la tendencia a largo plazo hacia reuniones más virtuales y una mayor dependencia de las tecnologías digitales.

Las negociaciones virtuales crean nuevos desafíos para los funcionarios, así como también nuevas oportunidades. Para saber más sobre las consecuencias de pasar a conducirlas en línea, encuestamos a negociadores involucrados en dos procesos en curso: los “debates estructurados” de la Iniciativa de Declaración Conjunta (IDC) sobre la facilitación de las inversiones de un grupo de Estados miembros de la OMC y el Grupo de Trabajo III de la CNUDMI sobre la reforma de la ISDS. Preguntamos a los funcionarios sobre los desafíos que enfrentan tanto en las negociaciones y conversaciones en persona como en las virtuales; cómo se preparan para ambos tipos de reuniones; quién participa en las negociaciones en persona y en las virtuales y si esto difiere entre una y otra; cómo la comunicación y el desarrollo de las negociaciones se han modificado con el cambio en línea; las impresiones generales sobre los beneficios y las desventajas de las negociaciones virtuales; y qué arreglos de negociación preferirían los delegados que se llevasen a cabo. Este artículo se basa en un documento más extenso donde se discuten los resultados de la encuesta, que también ha servido como la base para un seminario web del IISD.

En resumen, descubrimos que si bien el “esquema” básico de las negociaciones no ha cambiado drásticamente con su realización en línea, el color de la pintura se ha desvanecido –los delegados sienten la falta de conocer a sus colegas, discutir informalmente e interpretar las reacciones en la sala. Aunque estos elementos intangibles pueden parecer superficiales, son esenciales para lograr compromisos y la cooperación que sustentan el éxito de las negociaciones multilaterales. Además, los desafíos que enfrentan algunas delegaciones, tales como lidiar con zonas horarias o conexión de internet poco fiable, deberán ser abordados si las negociaciones virtuales han de ser inclusivas y accesibles.

La Encuesta

Nuestra encuesta fue enviada a potenciales encuestados –negociadores tanto en el proceso de la CNUDMI como en el de la IDC– quienes fueron otorgados la opción de completar la encuesta en inglés, francés o español. La encuesta fue enviada a 171 negociadores de países en desarrollo y a 16 negociadores de la OCDE que participan en el proceso de la CNUDMI. De este grupo recibimos 45 respuestas con una tasa de respuesta del 26%. Además, enviamos la encuesta a 53 funcionarios de países en desarrollo que participan en el proceso de la IDC y recibimos 18 respuestas (una tasa de respuesta del 34%). Recibimos respuestas a la encuesta de funcionarios representantes de 40 países y de tres organizaciones regionales, quienes representan a gran una variedad de ministerios y agencias, incluyendo economía y finanzas, comercio e industria, inversión y promoción de las inversiones, asuntos exteriores, oficinas de procuradores generales y equipos de defensa de controversias de inversión, así como de delegaciones permanentes de la OMC.

Obstáculos a la Participación

En primer lugar, preguntamos a nuestros encuestados si enfrentaron algún obstáculo para participar o asistir a las negociaciones y reuniones en persona, y de ser así, cuáles fueron estos obstáculos. La respuesta más frecuentemente seleccionada fue “fondos suficientes para el hotel o el viaje” (30%), seguido de “obtención de la aprobación del ministerio para los viajes y la participación” y “conocer de las reuniones con la antelación adecuada” (14% cada una).

Las negociaciones y reuniones virtuales parecen abordar dos de estas inquietudes, pero pasar a realizarlas en líneas crea nuevos desafíos. Los obstáculos más frecuentemente seleccionados a la participación virtual fueron las zonas horarias y “prioridades contrapuestas en el trabajo” –se esperaba que muchos delegados completaran el trabajo diario y asistieran a las reuniones ya que no viajaron a las mismas. Los desafíos técnicos también fueron mencionados con relativa frecuencia como problemas que enfrentan los encuestados.

Preparación y Participación

Preguntamos a los encuestados sobre cómo se preparan y cuánto tiempo dedican a prepararse para las reuniones en persona versus las virtuales. Si bien cómo se preparan no cambió dramáticamente, la cantidad de tiempo dedicado a la preparación para las reuniones en línea fue menor –significativamente para algunos delegados.

También preguntamos a los encuestados si quién participa en las reuniones virtuales podría diferir de aquellas que se desarrollan en persona. Notablemente, el 39% dijo que el país tenía mayor probabilidad de asistir a una negociación o reunión virtual que a una en persona, mayormente debido a cuestiones de costos. El cincuenta por ciento de los encuestados también respondió que su delegación probablemente esté compuesta por representantes de varios ministerios. En otros aspectos, tales como género o antigüedad, no esperaban que las delegaciones virtuales fueran diferentes a las delegaciones en persona.

Comunicación con Otras Delegaciones

Durante las negociaciones en persona, una comunicación significativa tiene lugar en los márgenes, mientras los negociadores conversan informalmente durante los recreos o el almuerzo. En estos espacios, comparten valiosa información y descubren quienes pueden ser posibles aliados ¿Se recrean estas conversaciones informales en un espacio virtual? ¿Hasta qué punto los delegados han encontrado formas para comunicarse informalmente con otras delegaciones durante las reuniones virtuales?

La mayoría de los encuestados reportaron que hablar informalmente con otros delegados y conocer a nuevos funcionarios eran importantes prioridades durante las reuniones en persona. Solicitamos a los encuestados que pensaran en qué momento de las reuniones identificaron países afines y decidieron cooperar. Casi la mitad de todas las respuestas indicaron que identificaron a estos países y decidieron cooperar durante un recreo o en otros debates informales. De acuerdo con un encuestado “los debates durante los recreos son fundamentales para el proceso de negociación” que “no sólo son necesarios para coordinar posiciones sino también para ‘mirar a tu alrededor’, anticipar problemas, anticipar nuevas posiciones, interpretar reacciones mediante el lenguaje corporal, ajustar intervenciones sobre la marcha”.

Seguimos preguntando si esta cooperación habría tenido lugar en un contexto en línea. La mayoría de los encuestados de la CNUDMI respondieron que no, por ejemplo, porque sería difícil identificar con quiénes cooperar y averiguar cómo contactarlos. Un encuestado expresó, “¡No! Las reuniones virtuales también pueden distraerte si uno es libre de trabajar en otra cosa y está menos inmerso/a en la discusión/conversación. Además, uno se pierde mirando rostros, y de hacer un seguimiento directo con otros Estados sobre cuestiones o inquietudes, especialmente dado que la información de contacto puede no estar disponible oportunamente”.

Otro encuestado también destacó que el cambio en línea sirvió para formalizar en mayor medida las comunicaciones, dado que es más probable que las delegaciones se basen en posiciones escritas. Esto tiene el efecto de limitar el debate sobre diferentes posibilidades, porque “Cuando algo está escrito se convierte en un precedente y, por lo tanto, los Estados intentan sólo escribir sus posiciones oficiales. Llegar a un consenso requiere un espacio seguro para el debate, donde las partes sean libres de expresar nuevas posiciones o perspectivas”.

Si bien muchos encuestados reportan utilizar correo electrónico y mensajes de texto para comunicarse tanto en las reuniones en persona como en las virtuales, muchos destacaron que contactan a otras delegaciones con menor frecuencia desde que pasaron a realizarse en línea.

En general, parece que la comunicación durante los debates en línea carece de algunos de los elementos tangibles que tornan la negociación más efectiva.

Desarrollo de las Negociaciones

El paso a las negociaciones y reuniones en línea también ha cambiado el desarrollo de las mismas. Uno de los hallazgos más significativos de la encuesta es que muchos encuestados sienten que no pueden enfocarse plenamente, ya que al mismo tiempo se espera que ellos realicen el trabajo diario. Tal como un encuestado destacó, “en las negociaciones virtuales la atención de cada participante se divide entre la reunión y sus actividades, y el trabajo diario”. De hecho, casi el 50% de los encuestados reportaron que se encuentran menos enfocados durante las negociaciones virtuales de lo que estarían si participasen en persona.

Mientras que cumplir con otras tareas junto con las negociaciones plantea un desafío, la presencia de funcionarios públicos que de otra manera no participarían en las negociaciones puede resultar algo tanto positivo como negativo para los delegados. Por un lado, la presencia de funcionarios de alto nivel podría ejercer un efecto amedrentador en los negociadores, tornándolos más propensos a “asumir una posición” en beneficio de audiencias nacionales. Por otro lado, las negociaciones virtuales pueden ser más accesibles, y brindar una experiencia de aprendizaje, para los funcionarios con menos antigüedad. Este parece ser el caso de al menos algunas delegaciones –alrededor de la mitad de los encuestados dijeron que no hubo cambios en quién es más probable que brinde contribuciones, mientras que la otra mitad respondió que los funcionarios con menos antigüedad, los funcionarios que trabajan en las capitales y/o las mujeres funcionarias tenían mayor probabilidad de ofrecer contribuciones cuando las negociaciones eran conducidas de manera virtual.

Impresiones Generales

Luego preguntamos a los encuestados acerca de sus impresiones generales sobre lo que había cambiado con las negociaciones en línea. Sus respuestas fueron agrupadas dentro de tres temas.

El primero es que las negociaciones virtuales limitan las oportunidades de debates informales. Varios encuestados se hicieron eco de este tema, donde uno destacó que, “La mayor diferencia es que los debates informales –que son muy importantes– suceden espontáneamente en las negociaciones en persona, y por el contrario, necesitan ser facilitados en las negociaciones virtuales”. Otro observó que “resulta más fácil continuar las conversaciones” en las reuniones en persona.

Los encuestados también remarcaron que hubo menos oportunidades, si es que hubo alguna, de conocer a los otros negociadores y construir una relación con los mismos. Esto torna los debates más formales y “más serios”, menos agradables y como “más trabajosos”. Un encuestado lo dijo claramente: “no se construyen nuevas relaciones en negociaciones virtuales”.

Finalmente, los encuestados subrayaron que hay menos tiempo para las negociaciones. Por ejemplo, las sesiones del WGIII de la CNUDMI fueron reducidas de seis a cuatro horas diarias al pasar a realizarse en línea. El tiempo de almuerzo o cena que los negociadores dedicarían a hablar unos con otros también desaparece.

Beneficios y Desventajas de las Negociaciones Virtuales

También solicitamos a los encuestados que identificaran los beneficios y las desventajas del cambio en línea. Con mayor frecuencia, los encuestados destacaron menores costos como un aspecto positivo, y consecuentemente, más oportunidades para una mayor participación. De hecho, muchos encuestados coincidieron en esto, y uno de ellos lo expresó sucintamente: “Menos gastos, más delegados”.

Por otro lado, la falta de comunicación informal y la construcción de relaciones fue considerada como una desventaja significativa. Muchos encuestados explicaron por qué este tipo de contacto es indispensable para el éxito de las negociaciones, destacando cuán importante es conocer a otros funcionarios para aumentar la confianza, compartir información y lograr compromisos. Tal como lo explicó un encuestado, “La interacción social con otros delegados es importante. No es lo mismo interactuar con ellos diariamente durante las reuniones en persona que interactuar a través de plataformas en línea. Falta el contacto personal entre los participantes”. Esto también lleva, según los encuestados, a una menor persuasión “porque no hay suficiente espacio para convencer a otros o ser convencido”, y menos oportunidades de aprendizaje.

Además, muchos delegados creen que obtienen menos información de una negociación virtual. Tal como señaló un encuestado, “entendemos menos” y “el tiempo es muy limitado”. En parte esto se da por la ausencia de conversaciones informales y la incapacidad de mirar alrededor, pero unos pocos encuestados destacaron que “las reuniones virtuales tienen una forma que deja de lado a los miembros menos activos”.

Finalmente, el efecto de las zonas horarias también afecta de manera desigual a las delegaciones, lo cual puede contribuir a una menor variedad de disertantes en las negociaciones virtuales. Pocos encuestados señalaron que “las zonas horarias son la mayor desventaja” o “el principal inconveniente”.

Para Avanzar

Para finalizar la encuesta, solicitamos a los encuestados que pensaran qué aspectos de las negociaciones virtuales funcionan bien, y cómo desearían que las negociaciones fueran llevadas a cabo en el futuro. En general, los encuestados creen que las etapas anteriores o preparatorias así como etapas más técnicas de las negociaciones podrían llevarse a cabo de manera efectiva en línea, mientras que ultimar los detalles y alcanzar compromisos en las etapas posteriores se logra mejor en persona.

Finalmente, en miras a las negociaciones a largo plazo, preguntamos, “Una vez que las reuniones en persona sean posibles de nuevo, ¿preferiría usted negociaciones totalmente en persona, híbridas o una continuación de las negociaciones virtuales? ¿Por qué?” Los encuestados de la CNUDMI se dividieron en partes iguales entre las negociaciones en persona y las negociaciones virtuales. Pero todos menos un encuestado de la IDC prefirieron cierta forma de negociación híbrida (entendido como que algunas etapas sean conducidas en línea y otras en persona). Ningún encuestado prefirió la continuación de las negociaciones únicamente de forma virtual.

Conclusiones

Finalizamos el documento más extenso con una serie de recomendaciones para los Gobiernos, delegados y secretarías sobre cómo, en base a lo aprendido a partir de esta encuesta, tornar las negociaciones virtuales o híbridas más efectivas. Estas incluyen sugerencias concretas, tales como garantizar que los funcionarios utilicen auriculares, y minimizar las distracciones o prioridades contrapuestas para los mismos. También incluyen sugerencias más experimentales sobre medidas que podrían ayudar a permitir el contacto informal en un contexto virtual.

También planteamos algunas consideraciones y advertencias. Otra forma de negociaciones híbridas, en las que algunos delegados participan en persona y otros de manera virtual, podrían introducir una nueva clase de desigualdad al crear un sistema “de dos niveles” donde los Gobiernos representados virtualmente son dejados de lado en las discusiones. Dado que los participantes de algunos países probablemente puedan ser vacunados antes o estar sujetos a diferentes restricciones de traslado, esto agravaría las desigualdades existentes y podría menoscabar la inclusividad de las negociaciones.

Además, todos aquellos involucrados en las negociaciones deberían ser conscientes del cambio en las dinámicas que puede sobrevenir con las negociaciones virtuales o híbridas. Por un lado, una mayor participación y monitoreo de funcionarios con mayor antigüedad o de otros ministerios puede reducir la capacidad discrecional de los negociaciones, limitando su capacidad de alcanzar compromisos. Por otro lado, una mayor participación de individuos dentro del Gobierno podría tener la consecuencia de ampliar el interés en las negociaciones dentro del Gobierno y fomentar su apoyo.

Por último, las negociaciones virtuales o híbridas reducen los costos –financieros y ambientales– de las negociaciones internacionales y las tornan más accesibles. Estos son beneficios importantes. Sin embargo, al mismo tiempo, se pierden elementos cruciales de una negociación exitosa, tales como interpretar expresiones o intercambios informales en el cambio a las negociaciones en línea. Por lo tanto, dado que las negociaciones virtuales probablemente aumenten en frecuencia e importancia, es probable que los Gobiernos también deseen preservar su lugar también en las futuras reuniones en persona.

Taylor St. John es Conferencista en Relaciones Internacionales en la Universidad de St. Andrews. Participa en el Grupo de Trabajo III de la CNUDMI como observadora de iCourts, Universidad de Copenhague.

Zoe Williams es Jefa de Redacción de Investment Treaty News.