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Policy Analysis

Aranceles de EE.UU. Golpean Con Fuerza a América Latina —la Respuesta política de China puede ser aún más importante

Los aranceles impuestos por EE.UU. han afectado fuertemente a las economías latinoamericanas, particularmente las de México, Brasil y los países centroamericanos que se enfrentan a elevadas tasas arancelarias efectivas. Sin embargo, Liliana Rojas-Suarez y Ignacio Albe enfatizan que la respuesta política de China plantea un riesgo aún mayor, especialmente para las naciones sudamericanas que dependen de las exportaciones de materias primas a China. Un declive en la demanda china podría deprimir significativamente el crecimiento y los precios de las materias primas. Los autores analizan las tasas arancelarias y las exenciones, la naturaleza de los compromisos de la región tanto con China como con los Estados Unidos, y el doble reto al que se enfrenta América Latina por las perturbaciones comerciales directas de EE.UU. y los efectos indirectos de la cambiante economía china en medio de la incertidumbre mundial.

Por Liliana Rojas-Suarez, Ignacio Albe on 28 de julio 2025

Si bien los aranceles de los Estados Unidos tiene un impacto directo en las economías latinoamericanas, el verdadero riesgo podría residir en la respuesta política de China a dichos aranceles, especialmente para los países que dependen en gran medida de la exportación de materias primas. 

Los anuncios de EE.U.U. sobre la imposición de aranceles a todos sus socios comerciales ha sido una montaña rusa. La administración anunció nuevos aranceles, muy elevados, destinados a sancionar a los países con los que Estados Unidos posee un gran déficit bilateral. Dichos aranceles fueron pausados el 9 de abril por un lapso de 90 días, manteniendo un piso arancelario del 10% para todos los países (aranceles universales), con la excepción de China, Canadá y México. Primero, los aranceles aplicados a China se elevaron un 125% y luego se redujeron temporalmente al 10% el 12 de mayo, con una validez de 90 días. Además de los aranceles aplicados a nivel de país, también se anunciaron y aumentaron los aranceles sectoriales que apuntan a productos específicos, particularmente el acero, el aluminio, los automóviles y las autopartes. 

Las controversias jurídicas han profundizado la incertidumbre arancelaria. Un tribunal ordenó su eliminación, pero en el mismo día, un aplazamiento del tribunal de apelación permitió al Gobierno apelar ante la Corte Suprema. Estas idas y venidas han agudizado la imprevisibilidad del resultado final de los aranceles. 

Todos los países latinoamericanos se encuentran afectados por los aranceles universales, a pesar del superávit comercial bilateral de Estados Unidos con la región (excluyendo a México) desde 2010 (véase Figura 1). 

Entre los países latinoamericanos, México (junto con Canadá) fue particularmente blanco de la administración de EE.UU. mediante la imposición de los denominados "aranceles fentanilo" del 25%, citando como justificación los flujos transfronterizos ilegales de fentanilo. ¿Esto significa que México efectivamente se enfrenta a aranceles mucho más elevados que otros países latinoamericanos? Lo explicamos a continuación. 

Distinción entre las Tasas Efectivas y los Aranceles Anunciados 

Para evaluar qué países de América Latina y el Caribe se encuentran más afectados por el aumento arancelario, es fundamental considerar la lista de productos exentos de aranceles. En términos generales, los aranceles anunciados no reflejan exactamente las tasas arancelarias efectivas (ETR, por sus siglas en inglés), ya que los anuncios de aranceles recíprocos suelen ir acompañados de listas de productos exentos y otros aranceles especiales. Además de estar sujeto a los aranceles fentanilo, México se diferencia de otras economías latinoamericanas por el hecho de que los productos incluidos en el tratado comercial entre EE.UU., México y Canadá (T-MEC) están exentos. Esto incluye a algunos productos de acero y aluminio. 

Tomando en cuenta todas las excepciones y aranceles especiales, podemos calcular la tasa arancelaria efectiva a la que se enfrentan todos los países. Para esto, utilizamos datos comerciales detallados a nivel de producto de 10 dígitos, según la Lista Arancelaria Armonizada de los Estados Unidos. Cotejando cada código de producto con la información más reciente en cuanto a si está sujeto o exento a un arancel, estimamos la tasa arancelaria efectiva. En Center for Global Development, hemos desarrollado un tracker que actualiza periódicamente nuestros cálculos de la tasa arancelaria efectiva de todos los países del mundo a medida que se anuncian nuevos aranceles. 

Al momento de redacción del presente artículo, con la excepción de México, los aranceles universales anunciados para América Latina se mantuvieron en el 10%. Los aranceles aplicados al acero y al aluminio fueron del 50% y los aplicados a las autopartes del 25%. Las tasas arancelarias efectivas para todos los países de América Latina se incluyen en el Cuadro 1. Para más detalles sobre la metodología, véase el tracker

Hay varias conclusiones significativas. 

En primer lugar, la tasa efectiva en México es considerablemente inferior a la tasa del 25% del "arancel fentanilo". La razón principal es que cerca de la mitad de los productos exportados por México a los Estados Unidos cumplen con el T-MEC y, por lo tanto, están exentos de aranceles. 

En segundo lugar, los países más afectados, junto con México, son Brasil y la mayoría de los países de América Central, donde la tasa arancelaria efectiva es superior al 10%. Pese a que casi un tercio de las exportaciones de productos de Brasil a los Estados Unidos están exentos de aranceles, esta elevada tasa arancelaria efectiva se debe a las grandes exportaciones de acero de dicho país a los Estados Unidos. Existen algunas excepciones arancelarias para los productos exportados por Honduras, Nicaragua, República Dominicana, El Salvador y Guatemala. Sin embargo, sus exportaciones de acero (El Salvador y República Dominicana), aluminio (El Salvador y República Dominicana) y autopartes (El Salvador, Honduras, República Dominicana, Guatemala y especialmente, Nicaragua) elevan la tasa efectiva por encima del 10%. 

En tercer lugar, México y los países centroamericanos (incluidos Costa Rica y Haití) no solo poseen las tasas arancelarias efectivas más altas sino también el mayor porcentaje de exportaciones destinadas a los Estados Unidos entre los países de la región, lo que los convierte claramente en los países más afectados. 

En cuarto lugar, principalmente debido a las exenciones, el resto de los países de América Latina y el Caribe se enfrentan a tasas arancelarias efectivas inferiores al 10%. Por ejemplo, Bolivia, Ecuador, Colombia y Chile se benefician de tasas efectivas inferiores debido a sus exportaciones de estaño (Bolivia), petróleo (Ecuador y Colombia) y cobre (Chile). Además, en Guyana y Venezuela se aplican las nuevas tasas arancelarias efectivas más bajas de los países latinoamericanos. Esto se debe a que casi el 90% y el 95% de las exportaciones de Guyana y Venezuela (respectivamente) a los Estados Unidos son de petróleo, que está exento de aranceles. 

Por lo tanto, en conjunto, la situación es mixta. América Latina alberga a los países con las tasas efectivas más elevadas del mundo (Honduras y México) y algunas de las más bajas (Guyana y Venezuela). Asimismo, en muchos países de América del Sur, el porcentaje de exportaciones destinado a los Estados Unidos sobre las exportaciones totales no es muy alto –con Bolivia, Argentina y Paraguay por debajo del 10%–, lo cual atenúa los efectos directos en dichos países. 

Más allá de los Aranceles Directos: el Efecto China 

Sin embargo, los efectos directos no pueden contar toda la historia. Los países también se verán afectados de forma indirecta por los aranceles si estas medidas imponen pérdidas significativas en el crecimiento del PIB de los principales socios comerciales. Este es el caso de China. Si bien Estados Unidos ha sido tradicionalmente el principal socio comercial de México, América Central y el Caribe, este ya no es el caso de América del Sur. Durante los últimos 25 años, el aumento de los flujos comerciales y de inversión entre América del Sur y China han posicionado a China como el principal socio comercial de la mayoría de los países sudamericanos. A partir de 2024, China representó alrededor del 28% de las exportaciones totales de América del Sur, superando el porcentaje de los Estados Unidos del 16% (véase Figura 2). Este cambio indica que los acontecimientos en China tienen un efecto significativo en dicha subregión. 

Los minerales, metales y productos energéticos son exportaciones clave de América del Sur, y China es el principal destino de estas materias primas. Por ejemplo, en 2023, China consumió más del 50% de las exportaciones de minerales no preciosos de Chile. Similarmente, en 2024, China fue el principal destino de las exportaciones mineras de las provincias del noroeste de Argentina, representando el 44,9% de las exportaciones totales durante los primeros 11 meses del año. 

Una ralentización significativa de la economía de China probablemente reduzca su demanda de tales materias primas, lo que podría bajar sus precios y afectar negativamente a las economías de América del Sur. 

¿Cuán probable es una grave desaceleración en China? Los nuevos aranceles de EE.UU. sobre China siguen siendo muy elevados. Nuestros cálculos indican que la nueva tasa arancelaria efectiva se sitúa actualmente en el 32,2%, la más alta del mundo. Sin embargo, dada la incertidumbre sobre la evolución de estos aranceles, no es posible determinar su impacto general en el crecimiento de China. Lo que está claro, no obstante, es que, sin una respuesta política adecuada, la desaceleración de su economía podría ser significativa, tal como lo pronostica el Fondo Monetario Internacional. 

La habilidad de China para mitigar dicho impacto económico dependerá de su capacidad para aplicar políticas fiscales y monetarias anticíclicas. En el frente fiscal, China ya ha aumentado su déficit fiscal del 3% al 4% del PIB, pero no se ha anunciado ningún estímulo fiscal sustancial para fomentar el crecimiento económico. China se enfrenta al reto de evitar que se profundicen las preocupaciones sobre la sostenibilidad de la deuda, ya que la relación entre deuda pública y PIB ya es del 100%. Para ser eficaces, las políticas fiscales deberían ir acompañadas de reformas estructurales que aborden la gran dependencia de los gobiernos locales de la venta de tierras y acumulación de deuda. 

En el frente monetario, el Banco Popular de China podría reducir los tipos de interés para apoyar la economía. Pero las autoridades se enfrentan a un problema: los bancos locales ya están registrando márgenes muy bajos debido a la presión del Gobierno anterior para bajar los tipos de interés de los préstamos en respuesta a los problemas del mercado inmobiliario, que se derivan del endeudamiento excesivo de los desarrolladores. Bajos márgenes reducen la rentabilidad de los bancos y ponen en riesgo su estabilidad financiera. Por lo tanto, resolver la crisis inmobiliaria es una necesidad para dar margen al Banco Popular de China para emprender políticas monetarias anticíclicas. 

La evolución del panorama comercial a nivel global plantea a América Latina un doble reto: la exposición directa a los aranceles de EE.UU. y la vulnerabilidad indirecta ante la respuesta política de China. Si bien los aranceles anunciados captaron gran atención, el mayor riesgo reside en cómo interactúan estas dinámicas, particularmente para los países que dependen mucho de las exportaciones de materias primas o de la industria manufacturera vinculada a EE.UU. Los responsables de políticas de toda la región deben mirar más allá de los datos comerciales bilaterales y prepararse para repercusiones más amplias, en especial, aquellas vinculadas a la senda de crecimiento de China y a sus decisiones macroeconómicas. En una economía global cada vez más incierta, la vigilancia y la adaptabilidad serán esenciales para mantener la estabilidad y el crecimiento. 


Este artículo es una versión actualizada de una publicación del Center for Global Development y nuevamente publicada por el International Institute for Sustainable Development con permiso de la organización. 

Liliana Rojas-Suarez es Directora de Latin American Initiative del Center for Global Development, e Ignacio Albe es Asistente de Programa en Adrienne Arsht Latin American Center del Atlantic Council.

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