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Policy Analysis

Cómo Está Respondiendo África a las Políticas Arancelarias de EE.UU.

Kholofelo Kugler y Tani Washington analizan la respuesta de los países africanos al nuevo régimen arancelario de la administración Trump. Mientras que países como Lesoto y Madagascar se enfrentan a graves riesgos económicos derivados de los elevados aranceles específicos a cada país, Egipto y Kenia, entre otros, pueden beneficiarse de aranceles relativamente más bajos. Los autores examinan las respuestas nacionales y colectivas —desde las negociaciones bilaterales hasta la participación en la Organización Mundial del Comercio— y subrayan la importancia de una estrategia continental alineada con la Zona de Libre Comercio Continental Africana y el futuro incierto de la Ley de Crecimiento y Oportunidades para África.

Por Kholofelo Kugler, Tani Washington on 28 de julio 2025

Descripción General del Régimen Arancelario Anunciado por EE.UU. 

El 2 de abril de 2025, Trump emitió la Orden Ejecutiva 14257, que introdujo amplios aranceles para los productos importados a Estados Unidos desde 190 países y territorios. La administración Trump anunció aranceles adicionales que se aplicarían en dos etapas. En primer lugar, comenzando el 5 de abril de 2025, se aplicaría un arancel universal ad valorem del 10% a las importaciones de los 190 países mencionados. En segundo lugar, comenzando el 9 de abril de 2025, los aranceles ad valorem más elevados específicos a cada país, que van de un 11% a un 50%, se aplicarían a 57 países incluidos en la lista del Anexo I de la orden ejecutiva (véase Figura 1). Los aranceles se calcularon dividiendo el déficit comercial de EE.UU. con un país determinado por el total de bienes importados desde dicho país en 2024. El número resultante se dividió por dos para obtener la tasa arancelaria final. 

No obstante, la orden ejecutiva exime a más de 1.000 productos, incluidos el petróleo, los minerales críticos, los metales, las tierras raras y los químicos orgánicos e inorgánicos. También excluye el contenido de EE.UU. de cualquier producto fabricado en cualquier país, siempre que el contenido represente al menos un 20% del valor declarado del producto. También se excluyen los productos tales como el acero y el aluminio, los vehículos de pasajeros, los camiones ligeros y las autopartes. Si bien los automóviles y las autopartes todavía se encuentran sujetos a un arancel adicional del 25% (anunciado el 25 de marzo de 2025), la Casa Blanca anunció el 3 de junio de 2025 que los aranceles adicionales sobre el acero y el aluminio aumentarían al 50%. 

Tras una semana de desplome de la bolsa de valores, el 9 de abril, el día en que entrarían en vigor los aranceles específicos a cada país, Trump emitió otra orden ejecutiva. La misma suspende todos los aranceles más elevados específicos a cada país sobre los productos de todos los países excepto China. Los aranceles adicionales más elevados sobre los productos de todos los demás países se suspenden hasta el 8 de julio 2025. Sin embargo, el arancel del 10% continúa aplicándose a todas las importaciones procedentes de los países y territorios mencionados originalmente. 

¿Cuáles son las Nuevas Tasas Arancelarias para los Países Africanos? 

De los 57 países sujetos a los aranceles más elevados, 20 son africanos. Los aranceles más elevados que se aplicarán a los productos africanos oscilan entre el 11% aplicado a las importaciones procedentes de Camerún y la República Democrática del Congo, y el 50% aplicado a las mercancías procedentes de Lesoto (véase Figura 2). Este último —un pequeño país menos desarrollado del sur de África— se enfrenta al mayor aumento arancelario de todos los países de la lista (véase Figura 1). Además de Lesoto, los países africanos que están sujetos a aranceles adicionales más elevados son Madagascar (47%), Mauricio (40%), Botsuana (37%), Angola (32%), Libia (31%) y Argelia y Sudáfrica (ambos 30%). Veintinueve países africanos están sujetos sólo al aumento arancelario básico del 10%; entre ellos figuran Egipto, Etiopía y Kenia. A nivel subregional, África Oriental se libró de los aranceles más elevados específicos a cada país, mientras que África Meridional se enfrenta a las tasas arancelarias más elevadas del continente. Sólo tres países africanos, Burkina Faso, Seychelles y Somalia, no aparecen en las listas y no están sujetos a ningún aumento arancelario, presumiblemente porque cada uno de ellos mantiene un déficit comercial con respecto a Estados Unidos. 

El anuncio arancelario fue emitido durante un tiempo de expansión del comercio entre EE.UU. y África. Según el Representante de Comercio de EE.UU., en 2024, el comercio total de bienes entre EE.UU. y África fue de aproximadamente USD 71.600 millones (véase Figura 3). Las exportaciones de bienes de EE.UU. a África fueron de USD 32.100 millones, un 11,9% más (USD 3.400 millones) que en 2023. Las importaciones de bienes de EE.UU. procedentes de África en 2024 sumaron un total de USD 39.500 millones, un 1,9% más (USD 800 millones) que en 2023. Sin embargo, Estados Unidos tuvo un déficit comercial de bienes con África de USD 7.400 millones. Si bien la reciente orden ejecutiva se basó en el aumento de los déficits comerciales, el déficit comercial de EE.UU. en 2024 con África mostró una disminución del 26,4% (USD 2.600 millones) con respecto a 2023. No obstante, el déficit comercial entre EE.UU. y África no es sorprendente ya que la mayoría de los países africanos exportan mercancías tales como petróleo, piedras y metales preciosos, caucho y productos agrícolas como cacao y frutos secos, algunos de los cuales no se producen en Estados Unidos. 

Las más de 1.000 exenciones del Anexo II de la orden ejecutiva incluyen productos que son fundamentales para la economía de EE.UU. Casualmente, estas mercancías, especialmente el petróleo, oro, platino y cobre, constituyen la principal canasta de exportación de África. Esto significa que los países africanos exportadores de minerales, como Angola, la República Democrática del Congo, Nigeria, Sudáfrica y Zambia, podrían obtener un alivio significativo de los aranceles universales y específicos a cada país gracias a las exenciones de dichos productos. 

Estos aranceles, una vez que entren plenamente en vigor, podrían tener diversos impactos sobre los países africanos. Nuestras estimaciones indican que países como Lesoto, Madagascar y Mauricio posiblemente sean los más afectados debido a sus exportaciones relativamente altas a EE.UU. de productos que no están exentos de los aranceles (véase Cuadro 1). Lesoto, en particular, puede perder su industria textil y de confección, que fue desarrollada para aprovechar las preferencias de la Ley de Crecimiento y Oportunidades para África (AGOA, por sus siglas en inglés) en el sector textil. Las fábricas de confección emplean cerca de 40.000 trabajadores locales, cuya vasta mayoría son mujeres. Las exportaciones sudafricanas de vehículos a motor también son vulnerables debido al arancel específico del 25% sobre los vehículos de pasajeros. 

Por otro lado, el arancel universal relativamente más bajo (10%) aplicado a los países productores de textiles como Egipto y Kenia podrían brindar una oportunidad para aquellos países que se benefician de un mejor acceso al mercado de EE.UU. en comparación con países de Asia, como Bangladesh, la India y Vietnam, que están sujetos a aranceles más elevados. Estados Unidos es el principal destino de las exportaciones egipcias de textiles y prendas de vestir. En 2022, las exportaciones de Egipto a Estados Unidos ascendieron a un total de USD 1.500 millones, representando más del 30% de las exportaciones egipcias de estos productos. Del mismo modo, en el caso de Kenia, en 2022, el mercado de EE.UU. representó casi el 70% de sus exportaciones textiles, que son exportadas a Estados Unidos en el marco de las preferencias de la ley AGOA para los productos textiles. 

¿Cómo Han Respondido Hasta Ahora los Gobiernos Africanos? 

Inmediatamente después de los anuncios arancelarios, varios gobiernos del mundo trataron de dialogar con la administración Trump sobre los nuevos aranceles. Según la Casa Blanca, más de 75 países solicitaron iniciar negociaciones a menos de una semana del anuncio del 2 de abril. Los países africanos respondieron en forma variada, tal como se indica en el Cuadro 2. Algunos países, tales como Zimbabue, han ofrecido eliminar unilateralmente los aranceles sobre las importaciones de EE.UU., mientras que otros, como Uganda, han resuelto crear economías nacionales más resilientes y autosuficientes. Además, países tales como Lesoto, Madagascar y Sudáfrica anunciaron que estaban organizando delegaciones para, con suerte, llegar a un acuerdo bilateral con Estados Unidos. De hecho, el 21 de mayo de 2025, el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, se reunió con Trump en la Casa Blanca para abordar cuestiones comerciales, entre otros asuntos. 

Además, el 10 de abril de 2025, los miembros africanos de la OMC, Cabo Verde, Camerún, Gambia, Liberia, Nigeria y Sierra Leona, como parte de un grupo de 39 Amigos del Sistema, firmaron conjuntamente una declaración en la que se comprometen a "colaborar estrechamente para conformar el porvenir del sistema mundial de comercio". Asimismo, se comprometieron a "adoptar medidas audaces y colectivas que reflejen la dinámica cambiante de la economía mundial y respondan a los desafíos futuros". 

Implicancias para la Ley de Crecimiento y Oportunidades para África 

El destino de la Ley AGOA, cuya expiración está prevista para el 30 de septiembre de 2025, ocupa un lugar preponderante en el horizonte. AGOA es un programa de preferencias comerciales no recíprocas promulgado en el año 2000 por el Gobierno de Bill Clinton. Su objetivo es impulsar el crecimiento económico y el desarrollo del África subsahariana proporcionando a los países elegibles acceso libre de aranceles al mercado de EE.UU. para miles de productos. Aunque el programa ha sido reautorizado al menos en una ocasión en las dos últimas décadas, este se disolvió durante la administración Biden. Se han hecho muchos intentos para garantizar su reautorización y modernización. Los Senadores Chris Coons y James Risch también han propuesto ampliar la lista de beneficiarios de la AGOA para incluir a los países del norte de África. 

Aunque los países africanos elegibles utilizan muy poco la Ley AGOA, este programa de preferencias ha sido la base de importantes debates e inversiones de EE.UU. en sectores económicos africanos durante los últimos 25 años. Sin embargo, a diferencia de México y Canadá bajo el Acuerdo entre EE.UU., México y Canadá, los beneficiarios africanos de este programa no están eximidos de los aranceles adicionales impuestos y propuestos por EE.UU. Irónicamente, el aprovechamiento de las preferencias de la Ley AGOA es exactamente la razón por la que países como Lesoto se enfrentan a aranceles tan elevados. No obstante, la caducidad de esta Ley podría dejar a muchos países africanos con precarias oportunidades de acceso al mercado de EE.UU., especialmente a los países africanos exportadores de productos textiles, como Lesoto y Madagascar. 

Sin embargo, existen algunas oportunidades de recuperación para algunos países africanos. Trump ha emitido otras órdenes ejecutivas en las que manifiesta su interés en negociar acuerdos comerciales bilaterales y/o sectoriales que eximan de aranceles a determinados minerales y recursos. Además, en su memorando de la Política Comercial denominada America First, Trump instruyó al Representante de Comercio de EE.UU. a que "identificara los países con los que Estados Unidos pudiera negociar acuerdos bilaterales o sectoriales para obtener acceso al mercado de exportación para los trabajadores estadounidenses". Muchos expertos han advertido sobre el deterioro de la Ley AGOA y han propuesto que la actual administración de EE.UU. utilice el programa estratégicamente para abastecerse de minerales críticos procedentes de África. Esto ayudaría a garantizar la seguridad energética y la diversificación de la cadena de suministro de EE.UU. al contar con países que garantizan fuentes alternativas y mitigan su dependencia de China. Las partes de la AGOA podrían considerar un acuerdo que centrara el programa de preferencias comerciales en productos específicos que son de interés para EE.UU., y dicho país podría comprometer inversiones en esos sectores en África. 

Conclusión: ¿Cuál es el porvenir de las relaciones comerciales entre EE.UU. y África? 

Los países africanos, bajo el liderazgo de la Unión Africana, deberían negociar como región para reforzar el tamaño de sus mercados individuales. Un esfuerzo coordinado no sólo protegerá a las economías individuales, sino que también podría garantizar que cualquier acuerdo alcanzado con Estados Unidos no socave los esfuerzos de integración comercial y económica de la región en el marco de la Zona de Libre Comercio Continental Africana. Además, los países africanos podrían aprovechar esta incertidumbre para establecer las cadenas de valor regionales tan promocionadas y beneficiarse de jurisdicciones africanas libres de aranceles o con aranceles más bajos. Siempre que se puedan reclamar preferencias en el marco de la Ley AGOA, ésta podría ser una forma de que las jurisdicciones con aranceles más altos aprovecharan las condiciones de acumulación regional de la AGOA en virtud de las normas generales de origen contenidas en el acuerdo para mantener cierta competitividad en el mercado de EE.UU. 

La suspensión por 90 días de los aranceles específicos a cada país ha proporcionado a África cierto respiro, pero el tiempo se ha agotado. África debe avanzar en sus relaciones comerciales con Estados Unidos más allá del 8 de julio de 2025, e incluso más allá del 30 de septiembre de 2025. 


Esta pieza es una versión actualizada de un artículo publicado originalmente por Carnegie y ha sido reeditado por el International Institute for Sustainable Development con el permiso de la organización. 

Kholofelo Kugler es Responsable de Derecho Mercantil en Besso, y Tani Washington becaria junior del Carnegie Endowment for International Peace.

 

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Trade