Los compromisos climáticos impulsan la salida de Islandia del Tratado de la Carta de la Energía
El 16 de marzo de 2026, Islandia notificó formalmente su retirada del Tratado de la Carta de la Energía (TCE), alegando la necesidad de armonizar sus obligaciones internacionales con sus objetivos de neutralidad climática para 2030. Según la Secretaría de la Carta de la Energía, la retirada entrará en vigor el 17 de marzo de 2027. A pesar de su retirada, Islandia sigue sujeta a la cláusula de supervivencia de 20 años del TCE, que preserva las protecciones para las inversiones existentes. La salida de Islandia pone de relieve el efecto de «blindaje legal» de los tratados de inversión más antiguos: incluso tras la retirada, los Estados siguen expuestos a reclamaciones que pueden socavar las medidas de transición climática. Esto subraya la importancia de estrategias coordinadas de neutralización de tratados para colmar la brecha de la cláusula de supervivencia. De hecho, el IISD ha recomendado acuerdos inter se entre los Estados que se retiran para neutralizar este riesgo residual de litigio.